Te dejo mis motivos, por si algún día no tienes de donde apoyarte. Te
dejo mis ilusiones, por si quieres soñar en vela. Te dejo mis sonrisas, por si
quieres verte reflejado en ellas. Te dejo un sinfín de emociones, por si éstas
algún día te faltan. Te dejo un papel y un lápiz, por si quieres desahogarte.
Te dejo mis manos, por si algún día te hace falta mi calor. Te dejo aquél
pequeño baúl lleno de fotos, por si quieres recordar por qué me amaste. Te dejo
mi voz, por si te hace falta escuchar el ruido por la casa. Te dejo mis
pupilas, para que encuentres el mismo universo que solías encontrar de noche.
Te dejo mis mejillas, por si extrañas lo suave. Te dejo mi boca, por si quieres
repetir esos besos. Te dejo las risas, que salían de mi boca cuando con cosquillas
me llenabas. Te dejo una historia incompleta entre tus manos, por si quieres
darle el fin que merece. Te dejo aquella felicidad que me regalabas, por si
algún día estás triste. Te dejo mis ganas, por si te atreves a buscarme. Te
dejo mi vida, para que no te encuentres tan solo en los amaneceres. Te dejo
todo este amor, por si recuerdas cómo, cuándo y en qué lugar, te enamoraste de
mí.
Aquí se acaba lo que tanto nos costo lograr. Unos sueños que no pudieron ser cumplidos, unas ganas que se mataron a fuerza de palabras, unas miradas que no llegaron a encontrarse, una lágrima y una sonrisa para disfrazar qué nos quisimos, unas noches que jamás tuvieron fin, unas mañanas que nunca tuvieron sol. Dos personas y una historia incompleta.
Te dejo una despedida con unas infinitas ganas de volver…