Despedida...

Un café preparado en la mesa por si te provoca, una carta puesta en la nevera por si me quieres recordar. Tu cama tendida, pues ya no hay quien la desarregle, ni tú, ni yo. Tu ropa guardada en el closet, arreglada de color a color, y sin más, con tu perfume. El cuarto remodelado para que no te traiga recuerdos al acostarte. Tu agenda en la gaveta. Tu vida ahí, en ese rincón.

Te dejo mis motivos, por si algún día no tienes de donde apoyarte. Te dejo mis ilusiones, por si quieres soñar en vela. Te dejo mis sonrisas, por si quieres verte reflejado en ellas. Te dejo un sinfín de emociones, por si éstas algún día te faltan. Te dejo un papel y un lápiz, por si quieres desahogarte. Te dejo mis manos, por si algún día te hace falta mi calor. Te dejo aquél pequeño baúl lleno de fotos, por si quieres recordar por qué me amaste. Te dejo mi voz, por si te hace falta escuchar el ruido por la casa. Te dejo mis pupilas, para que encuentres el mismo universo que solías encontrar de noche. Te dejo mis mejillas, por si extrañas lo suave. Te dejo mi boca, por si quieres repetir esos besos. Te dejo las risas, que salían de mi boca cuando con cosquillas me llenabas. Te dejo una historia incompleta entre tus manos, por si quieres darle el fin que merece. Te dejo aquella felicidad que me regalabas, por si algún día estás triste. Te dejo mis ganas, por si te atreves a buscarme. Te dejo mi vida, para que no te encuentres tan solo en los amaneceres. Te dejo todo este amor, por si recuerdas cómo, cuándo y en qué lugar, te enamoraste de mí.

Aquí se acaba lo que tanto nos costo lograr. Unos sueños que no pudieron ser cumplidos, unas ganas que se mataron a fuerza de palabras, unas miradas que no llegaron a encontrarse,  una lágrima y una sonrisa para disfrazar qué nos quisimos, unas noches que jamás tuvieron fin, unas mañanas que nunca tuvieron sol. Dos personas y una historia incompleta.
Te dejo una despedida con unas infinitas ganas de volver…