Deja…
Deja
los reproches y la venganza, las disculpas y los culpables, que de igual forma
no los tomaré en cuenta.
Deja
de guardarle cosas a tu mente, o de esconderle a la rutina tus nuevos amores.
Deja
de ocultarte en sonrisas que no encuentro, o de esconderte en cada suspirar de
cualquier niño.
Deja
de hacerle caso a cada personaje que ves en las películas, de cambiar tantos
modos para llegar a gustarme.
Deja
de serle infiel a la felicidad, acostándote con soledad, para aparentar que
nadie está a tu lado.
Deja
de darle alas al abismo, para que éste vuele sin rumbo fijo.
Deja
de esconderte, que de alguna forma dejarás que te encuentre.
Deja
que tu sonrisa sea mi aliento, mientras tus besos callan por no ser prisioneros
de los míos.
Deja
que tu mano descubra un sinfín de emociones, mientras las mías erizan cada
parte de tu alma.
Deja
que tus ojos encuentren en mí lo que otra persona ni siquiera sabe que existe.
Deja
que cada palpitar de tu corazón tenga mi nombre, para que éste sea encontrado
por las ansías de mis deseos.
Deja
que tu nombre se junte con el mío, veamos que se forma mientras tu futuro y el
mío se escribe esta noche.
Deja
que el camino decida donde te quedas tú, y donde me olvido yo.
Deja
que tus sueños sean hoy mis realidades, para así poder cumplir con lo que
anhelaste.
Deja
los accesorios en la mesa, que de igual manera esta noche no necesita de
prendas.
Deja
tu ropa tirada por ahí, que mientras estemos juntos, será un estorbo.
Deja
que tus manos rígidas conozcan un camino que ni tu mente llegó a imaginar.
Deja
que mi voz sea tu aliento.
Deja
que descubra de ti lo que eres.
Deja
que mis labios puedan descubrir que es lo que ansías.
Deja
que qué al fin te conozca y saber quién eres.
Deja
que esta noche sea lo que esperabas… Después de aquí, no hay más palabras.