Algo más.


Siempre hablando de lo mismo... Del amor, las decepciones, las lágrimas, la tristeza, la melancolía, la felicidad... 

Muchas veces pensamos que sería más fácil si la vida viniera con un libro de instrucciones, realmente, si fuera así, no tendríamos de que hablar todos los días. Somos tan idiotas pensando de esta manera, buscando todo lo fácil por miedo a arriesgarnos nosotros mismos. Las personas por naturaleza son tan inconformes con lo que la vida les da, no importa si sea malo o bueno, total, nunca será "suficiente".
Podríamos decir que los cuentos no son más que páginas falsas, en donde escritores relatan sus fantasías. Nos sentimos identificados, y aun así decimos que no pensamos de la misma manera que otra persona, cuando en canciones o novelas, o quizá cuentos, nos vemos allí, como si esa historia la hubiéramos escrito nosotros realmente. 

Pensar que tenemos todo a manos abiertas, y aun así quejarnos. Inconformes. 

Seguimos pensando que la felicidad llegará cuando encontremos a esa persona que tanto buscamos, esa persona que llamamos "perfecta" para nosotros... Pero jamás nos hemos puesto a pensar que si esa persona llega y se va, volveremos a repetir la historia, a repetir el mismo discurso de siempre. Creemos que todo será como lo planeamos en nuestros sueños... En realidad, no es así. No es la ni la cuarta parte de lo que realmente "planeamos". Juntar los "por siempre" y encerrarlos como promesas, sabiendo que no se cumplirán, aun así, lo creemos. Que idiotas somos. Nosotros mismos jugando con nuestros sentimientos, creyendo hasta la mínima cosa que se nos atraviese por la mente. Ilusionándonos. 

Dejamos puertas abiertas, por llamarlas así, puertas que abrimos y cerramos cuando queramos... Puertas que nos conectan con nuestro pasado y presente. Masoquistas. Nadie nos saca del recuerdo que queremos recordar.

Nunca nos hemos puesto a prueba a nosotros mismos, como por ejemplo, decirle que no a esa persona que tanto amas, olvidar un momento que tanto deseas... 

Sabemos que tarde o temprano, nadie nos destruye, nosotros mismos lo hacemos.