Te extraño.

Hoy te recuerdo más que nunca, con lágrimas en los ojos y el corazón hecho pedazos. Aun no comprendo los motivos de tu partida, pero sé que desde allá me estas cuidando, y por ello eres "Mi Ángel"... El mas hermoso de ellos. Te amo, te extraño y lo seguiré haciendo, porque cada día de mi vida te recuerdo y te pienso como nunca. Tu recuerdo nadie lo borra de mí, ni siquiera el mismísimo Dios. 

Tu sonrisa, era esa la que alegraba mis mañanas, las que me ayudan a seguir adelante y luchar por tenerte aquí, las que me llenaban de alegrías.

Tus ojos, esos que me mostraban un universo, un cielo sin fin, un mar...

Tus manos, esas que apretaban mis dedos... Porque tus manos eran tan chiquitas sobre las mías.

Gracias por ser un recuerdo inolvidable para mí. Gracias por convertirte en mi mayor y mejor pensamiento. 

Quisiera en este mismo momento que bajarás y me abrazaras, para así poder darte un último abrazo, por lo menos de despedida, pero al menos sentir, que estuviste aquí. Subir una escalera, o simplemente encontrarte allí como siempre, sé que es imposible, pero te extraño...

Aquí se te extraña.

Vivirás siempre en nuestros corazones... ¡¡TE AMO VALERIA!! 

Mirémonos.


La vida se nos negó, el camino se trunco, las ganas se perdieron, y tu amor... Tu amor no lo encuentro.

Digamos que nos conocimos y que ahora somos dos simples extraños que la vida no dejo seguir. Digamos que fuimos lo que pudo haber sido y no fue. Digamos que nos odiamos, aunque por dentro el mismísimo corazón grite que nos amamos. Digamos que fuimos todo, aunque sabiendo muy dentro que, jamás fuimos ni la mitad de un nada.

Mirémonos y pensemos que fuimos dos perfectos desconocidos que la vida misma se encargó de juntarnos y separarnos de la forma mas injusta, que nuestros besos fueron tan hirientes, que nuestras caricias fueron tan en vano, que nuestro amor nunca lo encontramos.

Mirémonos y digamos, que tú, que yo... Que nada, porque eso es lo que hay entre los dos, un nada dispuesto a ser un todo, pero que por desgracia, no puede serlo.

Tu tan distante de lo nuestro, que aunque por cierto, te siento aquí, aunque no estés.

Tan irónicamente tus palabras que solo saben decir te amo... Pero jamás se atrevieron a ser cumplidas.

Y entonces sigamos mirándonos y esta vez preguntemosno... ¿Por qué fue que realmente a mi vida llegaste?... Si para enamorarnos, te faltó tan poco, y aun así decidiste retirarte.

Jamás obtuvimos un nosotros, y quizás tampoco un te necesito. Sólo nos tuvimos, aunque nunca fue... Y quizás, no entiendas mis palabras, ni mis hechos, ni a mí, si hemos de llamarlo así, pero yo... Yo te quise, aunque decirlo no nos ayude en nada.

Pequeñas mentiras.


Que pienses esas miradas que nos dimos y recuerdes, por qué las recuerdas.

Que sientas esos besos en tus labios, y los vuelvas a sentir milésimas de veces más.

Que sientas en tu piel el calor de mi mano, cuando ésta rozaba.

Que vivas lamentando tu pasado, por allí estuve, y ahí seguiré.

Que no te quede la menor duda de que olvidarme no podrás, por qué pase por tu vida como todo pasa, pero a diferencia de tanto, yo deje huella.

Que ni se te ocurra mencionar mi nombre, te acordarás de mí y volverás a amarme.

Que ni pase por tu mente la típica mentira de que ya no me amas o me recuerdas, porque hacerlo, te costará tantas lágrimas.

Que vuelvas, que vuelvas aquí… Lamentándote, llorando, suplicando.

Y te odio, te odio con las fuerzas que creo tener para odiarte. Te odio como aquél niño odia que le quiten su dulce. Te odio como a mis mañanas, y noches de soledad. Te odio como una madre odia a quien le hizo daño a su hijo. Te odio, porque te odio y nada más.

Y te deseo el mal, que desaparezcas, que te borres de mí… Que te olvides de lo que fuimos, y te largues como otras tantas veces que lo hiciste.

Y que me recuerdes, porque eso es lo que harás a partir de ahora, a partir de ya.

Y que me odies tú también, porque para ti, fui lo que mejor te pasó.

Y llámame como tú quieras, hasta el error de tu vida, si deseas.

Y ahora ten en cuenta, que para mí, has muerto…

Y ahora vuelve a leer esto, para que te enteres que todas estas palabras que te hirieron, fueron tan poco para lo yo creo que haces conmigo. Y ahora miéntete a ti mismo diciendo que no sentiste nada, y recálcame las veces que quieras que he muerto, que ni una lágrima logre que saliera de tus inútiles ojos que me condenan. Y en fin, TE ODIO. Y en conclusión: ¡¡TE AMO!!  

La princesa... El príncipe.


La princesa.

La princesa se ha enamorado y ha perdido a su príncipe.

La princesa ya no quiere sonreír por andar llorando en cada esquina.

La princesa se quedó sin reino, porque lo entregó todo.

La princesa llora cada noche recordando a su amado, aquél mismo amado que partió sin reproches.

La princesa trató de luchar con los dragones y estos les terminaron ganando la guerra.

La princesa dejó de soñar cuentos, porque en el que estaba, se había convertido en un infierno.

La princesa ya no juega en el jardín, para ella, este marchitó.

La princesa no busca consuelo, nadie la entiende.

La princesa dejó ir sus ilusiones, ya no quería creer en ellas, y menos en quien intentara formarlas de nuevo.

La princesa se quedó sin razones, aquél príncipe se quedo sin motivos.

La princesa no ríe, no llora, no juega, no cree en sus sueños, ni menos en sus ilusiones.

La princesa dejó de sentir.

El príncipe.  
El príncipe se marchó cuando ella menos lo creía, la abrazó y la dejo caer como otras tantas veces. 
El príncipe jamás volverá, se canso de intentar.

El príncipe no volverá a luchar, se cansó de perder todas las batallas.

El príncipe no llora, ahora sonríe.

El príncipe la olvidó, y ahora la recuerda como el amor de su vida.

El príncipe no la llama, para él, ella dejó de existir.

El príncipe se volvió frío, él marchitó su corazón para no volver a sentir.

El príncipe sueña, antes no lo hizo, y ahora se ha convertido en su rutina.

El príncipe ríe, juega, llora, cree en sus sueños y en sus ilusiones.

El príncipe volvió a ser feliz.

No quiero.

No quiero que seas el reflejo de mis sueños, ni tampoco de los tuyos. 
No quiero que seas el libreto de cada cuento, sólo del mío.
No quiero que me ames porque así lo quiso el destino, quiero que sientas que me amas.
No quiero ser parte de tu pasado, ni presente. Quiero convertirme en tu futuro.
No quiero ser tu "sonrisa", quiero que ella sea mía.

No quiero mirarte y sentirte lejos.
No quiero ser el motor de tus fantasías, quiero ser ellas.
No quiero volverme lo que esperabas, sino, lo que jamás esperaste encontrar.
No quiero formar parte de tus días, ni noches... De tu vida, quizás.
No quiero miradas, ni besos, ni caricias... Te quiero a ti.
No quiero ser tu centro de vida... Quiero ser tú vida.

No quiero, no espero, ni debo... Pero es, y así será.

Te perdí.

Levantarse y tener esta hiriente sonrisa en el rostro para aparentar que estoy bien y soy feliz. Pasan los días y más débil me siento... Sin fuerzas, sin ganas, sin motivos, sin razones, sin ti.

Nada más difícil que aceptar un "adiós", nada más doloroso que verte cada vez mas lejos de mí, de lo que soy, de este amor... 

Son tantas las preguntas que invaden mi mente, el pensar e imaginar no verte, no sé cuales fueron tus motivos para alejarte, para dejar de querer intentarlo, para olvidarme, para no hacerme sentir importante, para dejarme caer de esa nube que tanto duele...

Suele pasar que aun te quiero y te necesito a mi lado, que en cada amanecer no he dejado de imaginar mis días a tu lado, no he dejado de pensarte en mis madrugadas, no he dejado de darle vueltas a mi cama para ver si en un lado u otro se encuentra la solución a todo esto. 

La vida se me va en cada lágrima que derramo, en cada palpitar de mi corazón... Mi voz se queda muda al mencionar tu nombre, ya que tu nombre, es mi peor castigo.

"Que difícil es volver a enamorar un corazón lleno de promesas falsas, que difícil es... caminar contigo y aún así mentirme sabiendo que no sientes nada... Que difícil eres tú y lo que siento por ti".