Es él... Sin más, ni menos. Ni mucho, ni poco. Sin tantas palabras y oraciones.
Él.
Siento esas ganas de abrazarlo y besarlo constantemente. No se me quitan ni queriendo, ni intentando no sentirlo. Se me envuelve la vida en un lazo cada que tocan mi puerta y sé que es él. Los nervios me carcomen por dentro y creo que no hay nada más bonito que sentirse así por alguien. Porque pienso que de vez en cuando uno debe dejar salir a la persona que está dentro de nosotros mismos, que sólo se da a relucir cuando llega la persona indicada. Porque no hay mejor sentimiento que éste que se lleva dentro y se quiere gritar a los cuatro vientos y decir : "¡Por fin!". Hay alguien ahí, en ese espacio en blanco que puede hacerte mejor. Me ayuda a sentir de todo y me hace saber que de vez en mes encontraremos un lienzo en blanco en el camino para pintarlo a nuestro gusto. Me permito decir que ha sido la mejor piedra con la que he tropezado hasta ahora y si se encuentra en este mismo camino luego de que se acabe; volvería a pasar. Porque aquí, en esta pequeña caída he conocido a mi peor enemigo, pero a mi único amor dentro de él. Vuelve y pasa cuando quiere, y hasta parece un huracán porque siempre se lleva lo que necesita y muchas veces me ha dejado sin nada. En días me lo devuelve, así es él, siempre se devuelve. Le ha parecido mucho y me ha parecido tan poco. Le quiero como cuando se quiere a alguien y no lo sabes, como cuando todo te empieza a pintar para bien y te preguntas por qué, como cuando estás aquí, escribiendo esto. Así mismo. Me he pasado esta noche imaginándolo y sabiendo aún como es, no termino de imaginarle cada cosa que me encanta. Sí, todo lo que es él, me encanta. Me encuentro todos los días con su mirada, y es increíble que aún no cambie el cuento y siga siendo el mismo. El mismo universo que suelo ver cuando cierro los ojos. Y ahí está él. Esos son los únicos ojos que quiero que me miren. Y después de todo he comprendido, que no importa lo perfecto que hemos tratado de ser, sino los momentos que juntos hemos vivido siendo imperfectos. Y eso es lo que realmente me vale. Y de lo único que me sigo valiendo para saber que lo amo. A su lado nunca sé lo que esperar, pero una vez que llega, siempre es maravilloso. O es por eso mismo, que cuando todo proviene de él no puedo encontrarle algún defecto. Y por lo mismo, porque es quien me ha enseñado a vivir la vida de cuatro estaciones y de manera diferente a como la vivía antes. A veces es invierno y ni siquiera nos damos cuenta. Luego otoño y empezamos a sonreír. Luego primavera y es cuando cada palabra vuelve a tomar sentido. Y luego el verano y ahí es donde empezamos a vivir todo de nuevo.